Samhain


Desde la ventana puedo contemplar la danza de la vegetación mecida por el viento, transformándose ante mis ojos. Lo que ayer fue vibrante y lleno de vida ahora se presenta rígido y seco, cubriendo la tierra en tonos dorados y pajizos.

Los esqueletos de las plantas son los testigos de la vida que allí habitó y que en una última y bella demostración de amor murieron para volver a la tierra en forma de semillas, para transformarse y volver a nacer.

El aire ha cambiado, los aromas que trae también, y aunque el otoño ha sido caluroso hasta hace unos pocos días, los sutiles cambios que experimentaba la tierra ya empezaban a hacerse perceptibles. La marcha de los pájaros, el soplar del viento en las mañanas y al atardecer, los sonidos en la naturaleza, que cambiaron la sinfonía del ajetreo de miles de insectos por el silencio y el crepitar de las hojas y las ramas secas…

Todo está en constante cambio, aunque a veces nuestros ojos humanos no puedan apreciarlo.

Sin embargo esta última semana todo se ha acelerado, y se ha hecho más evidente. Los árboles pintan el paisaje en tonos amarillos, marrones y rojizos, y muchos de ellos ya han perdido la mayoría de sus hojas por los embistes del fuerte viento, las hojas secas del desnudo nogal se acumulan en la puerta de casa mostrando el devenir de un tiempo de melancolía y de dejar ir.

Llega el momento en el que nos preparamos para el descenso invernal, descenso y muerte para renacer renovados tras este periodo de reposo e interiorización.

Al igual que la vida se desplaza hacia las raíces, los frutos se descomponen y alimentan la tierra y las semillas desplazadas por el viento buscan un lugar fértil donde podrán crecer, nosotros nos preparamos para dejar morir partes de nosotros que ya no necesitamos, dejando espacio en nuestro interior para el renacimiento de la vida surgida del fértil compost que hemos creado.

Para mí esta estación y la celebración de Samhain y todos los santos no solo nos conectan con la muerte de seres queridos, ancestros y el recuerdo, sino con nuestras propias muertes, con esas pequeñas muertes que dan paso a nuevos ciclos y renovación.

No solo nos habla del otro lado, de lo que no se ve, del mundo de los espíritus y fantasmas, también nos invita a mirar en nuestro interior, observar que partes yacen ocultas, y cuáles son esos fantasmas que nos persiguen: quizás un desengaño amoroso, una infancia dura, la muerte de un ser querido, inseguridades, miedos…

Este es un buen momento de honrar la oscuridad y el soltar que nos acompaña con los ciclos, la rendición a lo que es.

Un momento de abrazar a la muerte que es el germen de la vida, de mirar de frente a nuestros miedos y ver las infinitas posibilidades que se encuentran al otro lado.

En occidente la muerte siempre ha sido un tema tabú, algo que entendemos como el fin de la vida, la separación, el terrible final .Algo a lo que siempre hemos dado la espalda como si no existiese, quizás pensando que tapando nuestros ojos nos volveríamos invisibles ante este abismo.

No nos han educado a entender, a comprender y a vivir ese momento. Yo siempre he tenido terror ante la idea egoica de desaparecer, de no ser yo nunca más, de ser olvidada. No sé porqué siempre he tenido la muerte bien presente, pero como un destino inexorable, no como una parte de la vida, de la ciclicidad, de una expansión y un final extático y amoroso que marca un nuevo comienzo.

Compartir la vida con un budista y los escritos de la gran Elizabeth Kübler Ross han sido de gran ayuda en este proceso de entendimiento.

Sé por ejemplo que mi abuela comparte este mismo temor, aunque poco a poco se le vaya olvidando… y mientras yo poco a poco voy recordando…

Recordando.

 

La fecha astrológica correcta de la celebración de Samhain se encuentra en el punto medio entre el Equinoccio de Otoño y el Solsticio de Invierno, que este año nos llevaría al día seis de Noviembre.

Hay personas que lo celebran tanto el tradicional día 31 de Octubre como el día propio, o incluso toda la semana.

Esta fecha representaba el nuevo año Celta, y el inicio de la mitad oscura del año. Sabíais que para ellos el inicio del día era el momento del anochecer?

Por ello ese día al atardecer encenderemos velas, fuegos, que representan el retorno de la luz y la alquimia de la transformación, invitaremos a antepasados, ancestros, y los que ya nos dejaron a nuestras mesas, para compartir retazos de nuestras vidas, nuestros logros e inquietudes, para pedir apoyo o ayuda si así lo consideramos.

Agradeceremos por sus vidas, las que nos han traído al momento presente y escucharemos sus historias, les recordaremos con el corazón repleto de gratitud y paz.

También recordaremos a los que nos precedieron en nuestro linaje profesional, o de vida, de sentir, todos aquellos que marcaron un antes y un después, los que alzaron la voz y crearon cambios, todos aquellos a los que su vida fue sesgada injustamente, a las mujeres que ardieron en la hoguera, a todos los que se atrevieron a ser ellos mismos en tiempos difíciles, a los que nos abrieron camino y conciencia. Honraremos sus pasos y legado.

Yo ese día sahumaré toda la casa y prepararé las velas para prescindir de la luz eléctrica en la medida de lo posible, e ir iluminando la oscuridad de cada estancia, prepararé el altar con algunas ofrendas de comida y bebida y una rica cena.

Os invito a cocinar con verduras y frutas de temporada, como las que disfrutaban nuestros ancestros, aquellas que nos conecten con esa memoria que portamos en nuestro interior y compartir esos manjares con nuestros seres queridos.

Es muy sanador hablar abiertamente y con amor de los que ya no están, de la muerte y la transformación que trae, de la supervivencia del alma, y reflexionar sobre ello, abriendo un universo de nuevos comienzos, ciclos y renovación.

Dejemos ir todo el dolor, y soltemos todo lo que necesita ser transformado.

Podemos escribirlo en un papel y quemarlo en una vela esparciendo las cenizas al viento o enterrándolas en tierra.

Que ese dolor de paso al renacer del más grandioso amor.

Agradeciendo y honrando en estos sagrados momentos por lo que muere para renacer en un ciclo eterno de vida, muerte, vida.

 

Moon Medicine Herbals©

 

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Elia
Elia
Naturópata y herbolaria en Moon Medicine Herbals
Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

Acerca de Elia

Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

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