De costumbres, supersticiones y flores de Saúco


Nunca me he considerado una persona supersticiosa, más bien de costumbres.

Ya no recuerdo ni cuando empecé a tener gestos que forman parte de mi vida cotidiana como lo es el echar sal por encima del hombro cuando cocino y se me cae un poco fuera del cazo, o el que os explicaba de escupir cuando me daba un golpe.
Tampoco recuerdo de quien adopté la costumbre de la sal, puede que de mi abuela o de alguna de mis tías, pero lo gracioso fue cuando un día vi a mi hermana hacer lo mismo solo por el mero hecho de habérmelo visto hacer a mi, sin ningún tipo de connotación, significado o transmisión oral.

Más tarde cuando crecí supe que era para neutralizar la mala suerte de derramar la sal y para alejar el mal, y me resultó tan fascinante el hecho de repetir esas acciones desde pequeña sin ni siquiera saber que querían decir!

Algo parecido me pasó con el árbol de saúco, hay tantas creencias, supersticiones y magia alrededor de este árbol que su mera presencia me causaba fascinación y un profundo respeto.

Y aún no siendo supersticiosa respetaba cuidadosamente “las normas” para no enfadar a los seres feéricos que en el habitan.

Se creía que este árbol era morada de hadas y elfos por lo que las personas jamás se acercaban a él después de que hubiera anochecido y nunca cortaban ni una sola de sus ramas, ni recogían sus flores ni sus frutos, sin disculparse y sin pedir permiso a esas entidades, ofreciéndoles siempre en trueque frutas, flores o madera de otros árboles depositados a sus pies.

De este árbol sagrado se utilizaban todas sus partes, desde las raíces, corteza, madera, hojas hasta frutos y flores de las que hoy os hablaré.

Como buen protector, antiguamente se utilizaban sus ramas, pasándolas por el ganado aquejado de mal de ojo, y se colgaban en casa o se portaban encima para prevenir influencias negativas.

Y en materia sanadora las curanderas se servían de sus ramas y hojas azotando suavemente a las personas aquejadas de herpes zoster y también se hacían sahumerios para casos de bronquitis.

Sus propiedades antibacterianas y antivirales eran bien conocidas por las abuelitas de pueblo que recogían sus flores y con ellas bajaban fiebres y trataban resfriados.

Estas maravillosas flores también tienen utilidades como enjuague antiséptico, sirope, e incluso se preparaban rebozadas y fritas con un poco de azúcar!

Y os comparto la receta del champagne de saúco: Salud!

Ingredientes

12 penachos de flores
1/2 kilo de azúcar
2 cucharadas de vinagre de manzana
ralladura y rodajas de 1 limón
4,5 litros de agua

Preparación

En una cacerola se colocan las flores sin pedúnculos.
Se agrega el azúcar, el vinagre, el zumo y la ralladura del limón y el agua
Se remueve enérgicamente, se tapa y se deja reposar en durante 24 hs.
Después de este tiempo se filtra el contenido y se embotella. Cerrar bien fuerte pues al fermentar generará mucho gas!
Se puede comenzar a beber a los 15 ó 20 días. Cuidado al destapar porque, vuelvo a repetir, tiene mucho gas. Beberlo bien frío.
Si se toma recién hecho con hielo también es un delicioso refresco!

saúco
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Elia
Naturópata y herbolaria en Moon Medicine Herbals
Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

Acerca de Elia

Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

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