La despensa curativa: El Ajo


Esta semana en la despensa curativa vamos a hablar de uno de los alimentos/medicina más antiguos.

Hay documentos que nos remontan a su uso en Egipto, Roma o Grecia en los que ya se contemplaba su uso como alimento, medicina, ofrenda e invocación a los Dioses.

En todos ellos también se hace mención de una de sus principales características que no agradaba a todo el mundo, y esta no es otra que su olor.

De él se dice que es capaz de curar cualquier dolencia excepto la que el mismo causa (el mal aliento)

Lo habéis adivinado ya?

Estamos hablando del humilde pero poderoso ajo!

Esta potente medicina está al alcance de cualquiera, y se encuentra en todas las casas, ya que representa uno de los ingredientes básicos en nuestra cocina.

Sofritos, estofados, salsas, allioli… todos cuentan con el toque maravilloso de su sabor, pero esto no es todo lo que nos puede ofrecer!

En los pasados posts os hablé de las maravillas del Tomillo y el Romero, que nos van a venir de perlas en las estaciones más frías combatiendo gripes y resfriados, pero como antibiótico natural (de los que no crean resistencias) siempre podremos contar con el súper ajo!

Seguro que tras leer esto lo mirareis con admiración, ya que es una de las plantas más efectivas contra bacterias, virus, hongos y parásitos intestinales.

Sus aceites volátiles se excretan a través de los pulmones convirtiéndolo en un aliado imprescindible en prevención y tratamiento de infecciones del sistema respiratorio, como bronquitis, gripes y catarros.

Y además ayuda en la reducción de la tensión arterial, niveles de colesterol y tópicamente se puede utilizar en infecciones fúngicas, vaginitis y otitis media.

Casi me quedo sin respiración!

Conocíais todo lo que el humilde ajo ofrecía? Pues seguid leyendo 😉

Yo siempre recomiendo consumir el ajo crudo, así nos beneficiaremos de todas sus propiedades incluyendo las antimicrobianas.

Cuando lo pelamos y cortamos la enzima aliinasa convierte la aliina en alicina, que es la responsable del fuerte aroma  del ajo, bioabilidad y acción antibiótica. Por lo tanto es recomendable dejar reposar el ajo unos 10 minutos antes de consumirlo para activar este proceso.

Si lo preparamos cocinado todavía nos beneficiaríamos de sus propiedades como antioxidante, anticoagulante, hipoglucemiante…pero para tratamiento como antibacteriano en infecciones, gripes y como estimulante de las defensas naturales del cuerpo es preferible crudo.

Maneras de comer ajo crudo?

Hay personas que se tragan el diente de ajo entero, otras que lo mastican, yo soy más partidaria de aderezarlo.

Allioli, pesto, pan con aceite y el ajo partidito por encima con unas rodajitas de tomate…

Y si sois de las que os atrevéis con algo diferente pero muy efectivo para esta época os invito a hacer una infu o miel de ajo. No, no me he vuelto loca, sabe mejor de lo que suena.

Para la miel de ajo rallaremos de 6 a 8 dientes de ajo en un botecito aproximadamente de unos 250ml y lo rellenaremos de miel. Con una cuchara o palito daremos vueltas hasta que el ajo quede bien integrado y dejaremos esta mezcla reposar unas semanas. Cuanto más tiempo pase más intenso será en sabor y potencia.

Para usarla solo tenemos que coger una cucharadita y tomarla directamente o untada en un poco de pan. Cuando estemos enfermos de dos a tres cucharaditas al día o una como prevención.

Para la infu:

Herviremos un litro de agua y añadiremos 3 dientes de ajo pelados y 4 rodajas de jengibre fresco.

Apagaremos el fuego y dejaremos reposar 20 minutos.

Lo colaremos y añadiremos el zumo de un limón y miel al gusto.

Et voilà! A consumir calentito.

Ya me contaréis!

Y como una nota de precaución deciros que el consumo de ajo en dosis alimentarias es seguro, pero si sois sensibles o tendéis al calor puede irritar la mucosa gástrica y podríais experimentar ardor, flatulencia o irritación en cuyo caso habría que moderar su ingesta.

Se desaconseja su uso en dosis medicinales a personas que estén tomando anticoagulantes y diez días antes de una operación quirúrgica.

Por último contaros que el ajo fue considerado un alimento prohibido para monjes y aquellos que habían tomado votos de castidad y celibato, ya que se consideraba afrodisiaco.

Esto tiene su sentido, ya que sus propiedades como tónico circulatorio inflamaban las pasiones y aumentaban el deseo, ya me entendéis….

Si os ha gustado compartid con vuestros seres queridos para que se puedan beneficiar de esta información.

 

Si tenéis cualquier duda o pregunta escribid en comentarios.

 

Un grandísimo abrazo

Moon Medicine Herbals©

 

 

 

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Elia
Elia
Naturópata y herbolaria en Moon Medicine Herbals
Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

Acerca de Elia

Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

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