El Galio


Hoy en la medicina que crece cerca de casa, el Galio!

El Galio (Gallium Aparine) es una planta anual que seguro habéis visto mil veces, y si no lo habéis hecho seguro que a partir de ahora lo hacéis Crece profusamente y en multitud de lugares, si veis hierbas altas en descampados, bajo árboles, en patios, vallados, campos etc. acercaos y echad un ojo a ver si la podéis localizar, seguro encontraréis algún ejemplar fácilmente y os diré la manera de identificarla.

Esta maravilla de planta tiene unos pelitos pequeños en su tallo y hojas, que son como minigarfios, se pegan a la ropa, al pelo y podreís notar esa sensación como de velcro al tacto.

Su tronco es bastante frágil y hueco, se parte solo tocarlo, por lo que estos pelitos la ayudan a crecer y trepar entre las plantas y sobre vallas, y por supuesto a engancharse para que sus semillas sean transportadas y encuentren nuevos lugares para germinar.

Y es que ellas son muy inteligentes!

En cuanto a sus propiedades el Sr. Pàmies la sacó de su categoría de mala hierba y volvió a darle su lugar en el tratamiento de tiroides, cáncer de lengua y cuello (en gargarismos e infusiones) como depurativo renal, hepático, de páncreas y bazo.

Es fantástico como depurador primaveral, para limpiar el organismo de toxinas, ayuda al sist linfático a drenar tóxicos, reduciendo así inflamaciones glandulares.

Las hojas frescas utilizadas vía tópica cicatrizan heridas, tratan eczemas, psoriasis, pueden ser utilizadas como baño para ulceras, calman la piel cuando nos quemamos con el sol, y utilizado como tónico de belleza reafirma los tejidos y da luminosidad a la piel cansada.

También se cuenta que existía la creencia de que metiendo matas de Galio en el lecho de las parturientas, facilitaban las labores del parto, ya que antiguamente esta planta era muy apreciada por las mujeres como un remedio contra las alteraciones de la matriz.

Esta creencia pasó a las leyendas marianas. Una de ellas cuenta que la Virgen María se preparó el lecho santo con Galio y en otra se dice que la Virgen le hizo al Niño Jesús una almohada blanda con esta hierba, ya que era la única planta que el burro no comía.
Y es que esa planta es del gusto de las vacas, pero los cerdos y los burros la aborrecen.

Se me olvidó comentar que el nombre con el que se conoce popularmente es amor del hortelano, ya que se quedaba enganchada en la ropa mientras se trabajaba la tierra.

Y yo me pregunto: quien no querría contar con la ayuda de esta amorosa planta? dejémonos querer
galio

 

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Elia
Elia
Naturópata y herbolaria en Moon Medicine Herbals
Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

Acerca de Elia

Diplomada en Naturopatía, Herbalismo, Aromaterapia y especializada en Ciclicidad feminina. Mi misión es ayudar en la recuperación del equilibrio y mantenimiento de la salud, a través de diferentes enfoques y formulaciones específicas. Creo firmemente en el acompañamiento a las personas, para así individualizar sus procesos.

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