Aprendiendo a respirar: Respiración purificadora


Dentro de las tradiciones orientales y las artes marciales es común encontrar ejercicios destinados a trabajar el control sobre la respiración y la obtención de beneficios fisiológicos a través de ésta

En la primera entrada sobre la respiración se habló sobre la importancia que tiene en nuestra salud y como hemos dejado de prestarle la atención que precisa. A partir de esta segunda parte, se introducirán algunos ejercicios respiratorios presentes en la práctica de artes marciales orientales y otras disciplinas tradicionales.

Respiración purificadora básica

  • Empezaremos por un ejercicio básico. Presente en la mayoría de escuelas y tradiciones de una forma más o menos homogénea, la respiración purificadora es un ejercicio básico que sirve para limpiar los canales energéticos y pacificar la mente. Es un ejercicio muy sencillo y completo que podemos realizar rutinariamente tanto al despertarnos, para energetizarnos; como antes de acostarnos, para calmar la mente y disfrutar de un mejor descanso.

Lo primero que haremos, será sentarnos en una posición cómoda. Idóneamente, nos colocaremos en flor de loto o medio loto; pero es igual de correcto sentarnos en una silla o superficie que nos permita permanecer con la espalda recta. Buscaremos una posición estable, con la espalda estirada y la barbilla algo metida hacia dentro, como si nos estirasen suavemente con una cuerda desde la coronilla hacia arriba. Los brazos pueden descansar sobre las piernas.

Antes de comenzar cualquier ejercicio, simplemente respiraremos tranquilamente, acomodándonos e intentando liberar las pequeñas tensiones musculares que aún nos acompañen. Este simple proceso frena el ritmo físico y mental y nos introduce en un estado de mayor atención.

Tras estos primeros momentos, ya más en calma, realizaremos los siguientes pasos:

  • Inhalaremos una respiración nasal completa. Buscamos una respiración abdominal, dejando llegar el aire hasta el vientre, sintiendo como se ensancha, como se distiende el diafragma y se van llenando los pulmones hasta notar la presión del aire en la zona escapular.
  • Mantendremos el aire unos segundos. No hace falta forzarse, al principio nos costará más e incluso notaremos que rápidamente comenzamos a tensar la musculatura respiratoria. Debemos evitar esta sensación, alejando cualquier malestar o emoción ansiosa. Cuando nos vayamos acostumbrando a realizar este ejercicio, seremos conscientes de los latidos de nuestro corazón. Una buena medida para empezar a ejercitarnos es retener el aire la mitad de latidos de lo que nos ha llevado tomarlo.
  • Iniciaremos el proceso de exhalación intentando tomar conciencia del aire presente dentro de nuestros pulmones. Dividiremos este paso en tres exhalaciones lentas, con una pequeña retención entre cada una. Otra vez, es muy importante no dejar que aparezca tensión ni desazón mientras espiramos y realizamos las pequeñas retenciones. Si sentimos ansiedad en algún momento, acabaremos el paso rápidamente, respiraremos con normalidad y volveremos a iniciar el ejercicio intentando ser más conscientes del ritmo que podemos llevar.
  • Al finalizar el ciclo respiratorio, retenemos el aliento unos instantes, siempre sin llegar a sentirnos incómodos, antes de proseguir con el siguiente ciclo.
  • Repetiremos este proceso tres veces. Al terminar, nos mantendremos en la posición unos momentos, respirando profundamente, con tranquilidad, instruyendo a nuestros automatismos sobre la respiración ventral. Es el momento de sentir la ligereza y la calma que nos brinda una respiración correcta.

Es importante que, durante el resto del día, nos tomemos algunos momentos para detener nuestra vorágine y observar cómo estamos respirando. Si en algún punto nos encontramos realizando una respiración superficial, ansiosa, bucal o descontrolada, sería muy bueno proceder a realizar la respiración purificadora.

Visualización

Una vez nos hayamos familiarizado con la parte mecánica del ejercicio, podemos pasar a realizar esta simple visualización:

  • Al inhalar, vemos el aire como una luz resplandeciente que nos llena, entrando por las fosas nasales y expandiéndose por todo el cuerpo desde nuestro árbol bronquial. Al hacerlo, la pesadez muscular y la tensión son substituidas por una agradable sensación de ligereza.
  • Al exhalar, vemos como el aire arrastra toda nuestra negatividad en forma de luz oscura que va saliendo a través de nuestras fosas nasales y se disuelve.
  • En las retenciones observamos como se estabiliza en nosotros esa claridad del aire puro.

En la siguiente entrada presentaremos variaciones sobre la respiración purificadora.

Everest

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Daniel
Daniel
Me he formado como terapeuta de Medicina Tradicional China, añadiendo además estudios en diferentes técnicas manuales -termoterapia, shiatsu, sokushindo, tuina osteopático...- y terapias complementarias como el uso de biofrecuencias y musicoterapia, dietoterapia energética y nutrición o fitoterapia. Mi interés por las medicinas tradicionales me lleva a mantenerme en continua formación para poder incluir nuevas técnicas y conocimientos, especialmente, de las tradiciones milenarias orientales.

Acerca de Daniel

Me he formado como terapeuta de Medicina Tradicional China, añadiendo además estudios en diferentes técnicas manuales -termoterapia, shiatsu, sokushindo, tuina osteopático...- y terapias complementarias como el uso de biofrecuencias y musicoterapia, dietoterapia energética y nutrición o fitoterapia. Mi interés por las medicinas tradicionales me lleva a mantenerme en continua formación para poder incluir nuevas técnicas y conocimientos, especialmente, de las tradiciones milenarias orientales.

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