Reaprendiendo a respirar


Puede sonar raro, pero a la mayor parte de las personas se nos ha olvidado cómo respirar

Aunque la respiración es una función asegurada de manera autónoma e inconsciente, no habría que menospreciar lo importante que es para la salud trabajar el dominio de una respiración consciente.

El ajetreo y el estrés diario, las prisas y la sensación de ir contrarreloj. Da la impresión de que la cotidianeidad actual no nos deja demasiado tiempo para prestar atención a nuestros propios ritmos. A pesar de lo básico que pueda parecer, hemos relegado el conocimiento de nuestras funciones vitales a aspectos secundarios. ¿Cómo puede ser que ya no prestemos atención a algo tan importante como respirar correctamente?

Hoy empezaremos con un ejercicio de observación y compresión:

La tensión que acumulamos diariamente, sumada a la falta de atención en el presente, han conseguido que hayamos desnaturalizado nuestra forma de respirar. Para empezar, si nos fijamos en un recién nacido, observaremos como sus estados anímicos guardan una relación directa con su tipo de respiración. Quizás sea ésta la mejor guía para empezar a comprender nuestra respiración.

Si prestamos atención, veremos que cuando un bebé está tranquilo, adquiere una respiración profundamente ventral, lenta, nasal  y con largas espiraciones. Todo el torso se mueve y acompasa a su ritmo respiratorio pareciendo que, realmente, somos capaces de observar como el oxígeno llega a cada una de sus células. La parrilla costal se hincha con cada inspiración y el vientre se expande por efecto del diafragma.

En cambio, cuando se encuentra nervioso o alterado, la respiración se vuelve superficial y acelerada. Ahora podemos observar como sólo se le mueve la clavícula; su vientre y su parrilla costal ya no se hinchan y sus espiraciones se han acortado considerablemente. Si no conseguimos relajarlo o comienza una actividad de mucho esfuerzo físico, veremos como acaba por adoptar una respiración puramente bucal, se pone rojo, suda e incluso se marea. Esto se debe a que cada forma de respirar está asociada a un movimiento energético.

Mientras que una respiración profunda, nasal, pausada y ventral ayuda a descender la energía, asociándola al movimiento energético de los Riñones y el Agua, ya que estos ayudan a enraizarla. Una respiración acelerada, superficial y corta, bloquea la energía en la parte superior del tórax y la asocia al movimiento energético del Fuego, produciendo una excitación energética y el sobrecalentamiento del Recalentador Superior. Esta situación está pensada para permitirnos superar situaciones de peligro y estrés, pero no para nutrir y alimentar el organismo.

  • Ahora pensemos en nosotros mismos. Si empezamos a prestar atención a nuestra respiración veremos que la mayor parte del tiempo, sino todo, estamos llevando una respiración superficial, con espiraciones e inspiraciones cortas, muchas veces únicamente por la boca y bloqueando cualquier movimiento muscular coadyuvante de ésta.
    Al respirar superficialmente bloqueamos toda la musculatura diafragmática y perdemos buena parte de nuestra capacidad respiratoria. Generando, además, tensión muscular y dolor en la zona.
  • La respiración bucal evita que filtremos y calentemos el aire en las fosas nasales y acaba perjudicando nuestro sistema respiratorio e irritando las vías respiratorias.
  • La energía que producimos en este tipo de respiración empeora nuestra ansiedad y nuestro estrés, produce mareos, abotarga la actividad mental y nos mantienen en un continuo estado de amenaza que produce un intenso desgaste orgánico. A la larga, afectará también a nuestro sueño, nuestra capacidad de descanso y nuestro sistema digestivo.

Ejercicio de atención

Así que, para empezar, vamos a intentar hacernos conscientes de nuestra forma de respirar según cada momento del día. Está claro que, al principio, va a ser muy complicado mantener una atención continua, pero es importante ir recordando llevar nuestra mente a nuestra propia respiración. Este sencillo ejercicio ya va a marcar un antes y un después en nuestro día a día, ayudándonos de forma activa a afrontar la tensión, el estrés y la ansiedad, y mejorando globalmente nuestra salud. Esto se debe a que, al concentrarnos de forma consciente, ya se producirá un cambio efectivo en la forma de respirar.

Manteneos atentos al próximo artículo donde hablaremos sobre algunos ejercicios de respiración energética.

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Daniel
Me he formado como terapeuta de Medicina Tradicional China, añadiendo además estudios en diferentes técnicas manuales -termoterapia, shiatsu, sokushindo, tuina osteopático...- y terapias complementarias como el uso de biofrecuencias y musicoterapia, dietoterapia energética y nutrición o fitoterapia. Mi interés por las medicinas tradicionales me lleva a mantenerme en continua formación para poder incluir nuevas técnicas y conocimientos, especialmente, de las tradiciones milenarias orientales.

Acerca de Daniel

Me he formado como terapeuta de Medicina Tradicional China, añadiendo además estudios en diferentes técnicas manuales -termoterapia, shiatsu, sokushindo, tuina osteopático...- y terapias complementarias como el uso de biofrecuencias y musicoterapia, dietoterapia energética y nutrición o fitoterapia. Mi interés por las medicinas tradicionales me lleva a mantenerme en continua formación para poder incluir nuevas técnicas y conocimientos, especialmente, de las tradiciones milenarias orientales.

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